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Mandala

¿Por qué ...? I

En el budismo se enseña que todo cambia y que nada es permanente.  Por eso, toda apariencia de estabilidad o continuidad en nuestras vidas es sólo una ilusión.  Cuando nos empieza a ir bien en la vida solemos decir que tenemos una vida "estable".  ¿Qué significa eso?  ¿Por qué no decimos que nuestra vida es estable cuando nos va mal?  Todo es un truco del lenguaje y de nuestra mente; decimos que es estable porque todo va bien y nada en particular nos molesta de manera relevante.  Tan pronto sucede algo que nos perturbe en forma importante nuestra vida, pensamos que ésta no es estable.  Cuando calificamos a nuestras vidas de estables es porque sentimos que todo está sucediendo, en términos generales, tal como nos gusta.  Podrán existir aspectos pocos importantes que no nos gusten, pero no nos afectan de manera relevante y por ello pensamos que no son capaces de quitarnos estabilidad.

La realidad de las cosas es que nada es estable.  No existe estabilidad cuando nos va bien ni cuando nos va mal.  Todo está cambiando continuamente; sin embargo, si los momentos que integran esa continuidad son parecidos, pensamos que dicha situación es permanente.  Y de ahí nuestras mentes estiman que lo permanente es sólido.  A contrario sensu, si los momentos que integran la continuidad no son parecidos, decimos que nuestra situación no es sólida y consideramos que ello es algo negativo.

En pocas palabras, la mayoría de la gente no disfrutamos con los cambios y sobre todo cuando éstos implican sacrificar algo que es una comodidad que hemos integrado a nuestras vidas.

Empero, los seres humanos no sólo pensamos en términos de permanencia, sino también de normalidad.  La normalidad es un concepto que trata de hacer sólido un estado de cosas que estimamos axiológicamente bueno.  Cualquier cosa que se aleja de la normalidad la identificamos como algo negativo.

Luego entonces, no sólo valoramos nuestras vidas en forma positiva desde el punto de vista de la continuidad de eventos que se ajustan a nuestros gustos o a lo que nos es placentero, sino que también la evaluamos en función de lo que se acepta como bueno en una sociedad, independientemente del nivel de satisfacción que ello produzca.

Lo indicado en las anteriores líneas no es algo original y no pretendía serlo.  Sólo espero que sirva para definir los presupuestos que inspirarán los demás textos que encontrarás en este blog.

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